jueves, 20 de enero de 2011

Fusilados/VI

Rios Montt y Ronald Reagan
Por Everardo Monroy Caracas

    Efraín Ríos Montt se consideraba un profeta celestial, el Látigo de Dios, y bajo esa distinción, alentada por los Ancianos del Verbo, se asesinó, en menos de dos años, a diez y siete mil guatemaltecos. El primero de julio de 1982, tres meses y siete días después de dar el golpe de estado y barrer con el régimen de Fernando Romeo Lucas García, promulgó un paquete de leyes para crear los Tribunales del Fuero Especial. Lo hizo a través del Decreto Ley 46-82.
    La Constitución Política de Guatemala había sido derogada en 1965 y por lo tanto quedaba sin efecto el artículo 53 donde se leía que era “inviolable la defensa de la persona y sus derechos y ninguno puede ser juzgado por comisión o por Tribunales Especiales”.
    Más:
    “Nadie podrá ser condenado sin haber sido citado, oído y vencido en proceso legal seguido ante tribunales o autoridades competentes y preestablecidos, en el que se observen las formalidades y garantías esenciales del mismo; y tampoco podrá ser afectado temporalmente en sus derechos, sino en virtud de procedimiento que reúna los mismos requisitos”.
    El nuevo dictador, creyente de una verdad divina y co-fundador de la iglesia del Verbo, impuso al Presidente y Magistrados de la Corte Suprema, de la Corte de Apelaciones, los Tribunales de lo Contencioso Administrativo, de Segunda Instancia de Cuentas y de Conflictos de Jurisdicción. Organismos del Poder Judicial que la derogada Constitución establecía como una función del Congreso de la República. Rios Montt echó por tierra su promesa de darle autonomía a los legisladores y jueces. Simplemente aprovechó la descomposición interna de ambos poderes para tomar el control absoluto del Estado y con ayuda de los medios masivos de comunicación, intentar convencer a la ciudadanía de su nueva cruzada moralizadora anticomunista. El enemigo a vencer era la corrupción, el desorden social y la guerrilla anclada en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG). En todas estas decisiones contó con el asesoramiento de dos Ancianos de la iglesia donde militaba: Francisco Bianchi y Álvaro Contreras.
    El Centro de Acción Legal de los Derechos Humanos de Guatemala (CALDHG), tras hacer una minuciosa investigación sobre el funcionamiento de los Tribunales del Fuero Especial, concluyó:
    “Los Tribunales se conformaban en Primera Instancia de tres miembros: un presidente y dos vocales y, en Segunda Instancia de cinco miembros: un presidente y cuatro vocales, quienes podían ser abogados colegiados activos, o no, u oficiales del Ejército de Guatemala. Sus nombramientos provenían directamente del Presidente de la República, quien igualmente podía removerlos en cualquier momento, sin expresión de causa ni de motivo. Los miembros de dichos tribunales tenían potestad para conocer de los procesos, para resolverlos y para ejecutar lo resuelto, de conformidad con los Decretos Leyes indicados. Actuaban de oficio, a pedido de parte o del Ministerio Público”.
    Reveló:
    “El juicio ante los Tribunales de Fuero Especial estaba dividido en tres etapas: el sumario, que constituía la fase inicial de la Primera Instancia, y era todo escrito; el juicio oral, que era la fase plenaria y supuestamente pública de la misma primera instancia; y la apelación, que era la segunda instancia.
    “El procedimiento empezaba por la confección de un sumario, es decir, un conjunto de investigaciones y manifestaciones que se iban acumulando por escrito hasta formar un expediente. El sumario tenía como origen, un documento de denuncia. La declaración que se le tomaba al inculpado, denominada "indagatoria", según el Decreto Ley 111, debía de ser recibida dentro del perentorio término de los ocho días de iniciadas las diligencias del procedimiento ante los Tribunales de Fuero Especial, lo que no impedía que el procesado hubiese sido detenido, incomunicado, interrogado y en muchos casos torturado, durante mucho más tiempo”.
    Ninguno de los expedientes integrados por este jurado anticonstitucional, conformado por militares y civiles, logró ser rescatado por el gobierno que sustituyó al régimen de Ríos Montt. Únicamente se contó con el testimonio de algunos oficiales que revelaron algunos detalles sobre el funcionamiento de estos Tribunales. Al respecto, la CALDHG reveló:
    “En las declaraciones que se les tomaba a los procesados, en los interrogatorios y al momento de firmar sus correspondientes manifestaciones, antes del denominado sumario y en el desarrollo del mismo, los encausados manifiestan no haber contado con la presencia de un defensor, no sólo porque nos se le designaron, sino porque no se lo permitieron.
    “Como la ley no establecía que los defensores serían designados antes, en forma previa a la declaración indagatoria, sino que decía "al momento de ser indagados", y el momento puede ser después, en la generalidad de los casos, según testimonio de los procesados interrogados, la designación se hacía con posterioridad. Este mismo hecho fue comprobado por la propia Comisión al hacer el estudio del expediente que concluyó con el primero de los fusilamientos llevados a cabo en el mes de septiembre de 1982.
    En efecto, en las piezas donde aparecía la declaración de los inculpados, según lo comprobó la Comisión, en ninguna de ellas había constancia alguna de haber sido asistidos y acompañados por su defensor, antes bien, en algunos casos, la designación de tales defensores y el juramento de aceptación del cargo de defensor, aparecía como posterior a la declaración indagatoria. De ese modo, pues, la Comisión contó con dos fuentes para llegar a la conclusión de que los procesados no contaban con este requisito indispensable del debido proceso: el testimonio de varios inculpados entrevistados y el estudio de los expedientes llevados por los Tribunales.
    “Otro elemento que aparece dentro de las declaratorias indagatorias, son las constantes auto-incriminaciones que se encuentran, a veces como única prueba, en base a las cuales la fiscalía formulaba sus acusaciones y los Tribunales sentenciaban a muerte a los procesados. La Comisión tuvo que escuchar en varias ocasiones el argumento de diferentes oficiales del Ejército de Guatemala defendiendo y justificando las ejecuciones, sobre la base de que hasta los propios sentenciados habían reconocido su culpabilidad”.
    El 23 de marzo de 1982, Ríos Montt, con ayuda de 950 miembros del ejército dio un golpe de estado, tras los comicios del 7 de marzo donde salió triunfante el candidato del dictador, Fernando Romeo Lucas García, el general Aníbal Guevara.
    El triunvirato de la Junta Militar quedó integrado por Ríos Montt y los generales Horacio Maldonado Schaad (comandante de la Guardia de Honor) y el coronel Francisco Luis Gordillo (jefe de las brigadas de Izabal y Quetzaltenango en 1981).
    El 9 de junio, Ríos Montt se autoproclamó presidente de la República y en sus primeras declaraciones prometió democratizar al país y ponerle un alto a la corrupción burocrática. Su programa “Victoria 82” resumía una serie de medidas administrativas concernientes a crear las bases para hacer más independientes a los tres poderes de gobierno y aprobar una nueva constitución política. En realidad, prosiguió con la obra genocida de su antecesor para intentar contener a la guerrilla guatemalteca, organizada en la URNG.
    Su programa “Frijoles y Rifles” provocó que más de cuatrocientas comunidades rurales fueras arrasadas y que un millón de guatemaltecos se convirtieran, por hambre y miedo, en paramilitares o confidentes del ejército. Los incrustó en una organización denominada Patrulla de Auto Defensa Civil (PAC) y jugaban el papel de soplones y escudos de las tropas en combates contra  guerrilla.
    Un teniente coronel, en esas fechas, le declaró a un enviado del Washington Post:
    “Si toman partido con nosotros, les daremos de comer. Si no, los mataremos".
    Los guerrilleros militaban en las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR), la Organización del Pueblo en Armas  (ORPA) y el Ejercito Guerrillero de los Pobres (EGR). En 1960 fue el inicio de este movimiento armado, alentado por sacerdotes católicos y militares interesados en la teología de la liberación. Los oficiales del ejército guatemalteco, Luis Turcios Lima, Marco Antonio Yon Sosa y Alejandro de León intentaron emular al M-27 del cubano Fidel Castro y formar su propio movimiento revolucionario.
    En el Peten pusieron en marcha el Movimiento Revolucionario 13 de noviembre (MR-13) y más tarde se unieron al Partido Guatemalteco del Trabajo para formar el primer grupo guerrillero, las FAR.
    Romeo Lucas y Ríos Montt, con financiamiento y asesoría militar estadounidense, le dieron poder extrajudicial a policías y civiles para disuadir a la población a respaldar las banderas de la URNG, equipada y respaldada militarmente por el Frente Farabundo Marti de Liberación Nacional, con sede en El Salvador, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional que ya gobernaba Nicaragua.
    La familia Morales López, como miles de guatemaltecos, eran ajenos a este embrollo político. Sólo que la policía judicial y guardia nacional ya estaba fuera de control y los tribunales de Fuero Especial eran un simple pretexto para aplicar una política de arrase en plena capital de Guatemala.
    Aparentemente la detención de Lío era una simple venganza, perpetrada por algún policía resentido, pero en comentarios posteriores, sus mismos verdugos lo relacionaron a acciones del fueron común, como el poseer granadas, fusiles metralletas y participar en el secuestro, violación y extorsión de una mujer adinerada. Familiares, amigos y compañeros de trabajo y escuela demostraron que el muchacho era inocente de los cargos. Los únicos delitos, de existir, eran su carácter rebelde, la valentía innata que lo empujaba a desconocer los límites de la prudencia, su valemadrismo de vida y el apego al barrio donde creció y se hizo hombre.
    El Tribunal del Fuero Especial, tomó el caso de Lío con la misma celeridad como Ríos Montt había ordenado arrasar algunas comunidades mayas de la alta y baja Verapaz, Huehuetenango, Petén y El Quiché.
    Los militares, cebados por la sangre de los guatemaltecos, acataron las órdenes superiores y con ayuda de asesores estadounidenses, del Pentágono y la CIA, ejecutaron niños, mujeres y hombres y los inhumaron en profundos pozos cavados previamente por las mismas víctimas.
    La prensa internacional empezó a documentar los asesinatos, pero Ríos Montt justificaba esas acciones criminales al considerar que era la guerrilla la causante de esa guerra civil de baja intensidad.
    El éxodo de los guatemaltecos se hizo recurrente y la frontera México-Guatemala se llenó de campamentos, bajo el cuidado de la Organización de las Naciones Unidos.
    Por el momento, viudas, ancianos y niños mayas podría estar seguros, mientras el gobierno militar continuara con su plan de arrase total Frijoles y Rifles.
    Los sacerdotes católicos tampoco escaparon a la furia de los militares. Los activistas de Acción Católica y los catequistas fueron los más afectados. Por ejemplo, en diciembre de 1982, en la aldea Tabil de Santa Cruz del Quiché, el Ejército obligó a los patrulleros a asesinar a cinco activistas de Acción Católica, y el 4 de ese mismo mes los militares llegaron al cantón Santabal de San Pedro Jocopilas, en busca de otros cuatro y al no hallarlos mató a seis mujeres.
    El 5 de marzo de 1983, durante la visita del Papa Juan Pablo II a Guatemala, seis jóvenes, entre ellos Lío, fueron fusilados en el Cementerio Nacional. Nuevamente, en abril, los militares realizaron actos de sabotaje contra las celebraciones de Semana Santa, hasta que el 7 de junio la Conferencia Episcopal publicó la carta pastoral Confirmados en la Fe, condenando al régimen.
    En Ixil, los pentecostales empezaron a evangelizar y se convirtieron en una especie de ojos y oídos de Ríos Montt. La Iglesia del Verbo, filial guatemalteca de la iglesia fundamentalista Gospel Outreach, con sede en Eureka, California, Estados Unidos, creó la Fundación de Ayuda al Pueblo Indígena (FUNDAPI), con oficinas en 16 calle 1-45 de la Zona 10. Participaron en acciones de contrainsurgencia, con asesores de la CIA y el Pentágono, los Ancianos de esa iglesia, Alfredo Kalschmmidt, delegado para Alta Verapaz y con oficinas en Chisec; Harris Whitbeck, misionero especialista en radiofonía; Alfredo Kalschmmidt; Jesse Camey, responsable del Programa de Ayuda a Áreas en Conflicto (PAAC); Ray Elliot hijo, responsable del PAAC  en Nebaj; George Hughes, encargado de la construcción de pistas de aterrizaje en Ixil y Rolando Lavidalle Guzmán, encargado de relaciones públicas y enlace entre la Secretaría de Bienestar Social y el PAAC.
    La Comisión para el Esclarecimiento Histórico, integrada en años posteriores, documentó todas las atrocidades cometidas por el gobierno de Ríos Montt. El obispo de La Verapaz, Gerardo Flores, tras recorrer algunas parroquias el 10 y 17 de mayo de 1982, le comentó a sus entrevistadores:
    “En algunas parroquias (Rabinal, Chisec, Raxruha, San Cristóbal) hay aldeas que han quedado sin habitantes. Otras cuentan con un número muy alto de viudas y huérfanos; no hay hombres ni jóvenes. En algunas hubo también destrucción de los templos y ermitas (Cobán, San Cristóbal). Otras viven bajo una tensión casi insoportable, porque han sido acusadas públicamente de que todos son guerrilleros. El quehacer pastoral está paralizado. Varias parroquias (Salamá, Rabinal, Calvario Cobán, San Cristóbal) han perdido a muchos de sus catequistas o delegados porque han sido asesinados, han tenido que esconderse o han dejado sus funciones. En varias aldeas los católicos han tenidos que enterrar sus biblias, libros de canto y sus cuadros.
    Otras parroquias o parte de sus comunidades (Panzós, Senahú, La Tinta, Telemán, Tamahú, Purulhá, Cubulco, Chamelco, San Marcos Cobán) no han experimentado la violencia a gran escala, pero viven un clima de miedo, tensión y desconfianza causados por algunos secuestros, amenazas, acusaciones, rumores, prohibiciones y restricciones de actividades religiosas, o por la imposición de las PAC se ha provocado el alejamiento de los catequistas y el desánimo de la comunidad.
    “Hay sin embargo otras parroquias que casi no han conocido hechos de violencia y donde todo está tranquilo (San Jerónimo, Catedral Cobán, Boloncó, Chahal, Las Casas, Tucurú). Estas desarrollan sus actividades con normalidad, incluyendo visitas a aldeas, cursillos, reuniones y celebraciones. Igual situación se da en aquellas parroquias donde se afirma que ha vuelto la tranquilidad (Raxruhá, Campur) o donde solamente en las últimas semanas han ocurrido hechos violentos (Tactic, Carchá).  Los ataques ya no se concentran en los sacerdotes o religiosas, sino en los catequistas que son más vulnerables: todos los catequistas están con la guerrilla. Las organizaciones revolucionarias tratan de penetrar en reuniones y celebraciones manipulándolas políticamente. En La Tinta y Telemán ha habido un aumento de catequistas descontrolado: a veces confiamos en ellos sin saber quienes son. Se señala que hay un aumento del espiritismo y la brujería y que las comunidades van a las celebraciones cuando hay un conjunto musical”.
    La comisión investigadora, también dio una breve semblanza del comportamiento de las iglesias protestantes, protegidas por los militares o kaibiles. Escribió:
    “En el Polochic su influencia es muy fuerte, por ejemplo en Tamahú se fueron dos catequistas con toda su gente.
    En Chahal hacen muchas visitas a domicilio y cinco catequistas se han pasado al evangelio.
    En Boloncó muchos se pasan por el ataque fuerte de los protestantes.
    “En Cobán unas señoras evangélicas invitan a muchas señoras católicas importantes a reuniones tipo carismático.
    La cosa se pone peor cuando se mezclan conflictos de tipo político con tensiones religiosas. Por ejemplo en el cruce en Playa Grande, se causa muchos problemas a los católicos mientras que dejan pasar sin más a los evangélicos. Los protestantes muchas veces escapan de la represión (Rabinal) o son los que provocan las primeras dificultades por sus denuncias falsas o buscan puestos públicos (comisionados) para imponerse sobre la mayoría católica (Cobán). Un caso extremo es el de Salaqwim (Cobán) donde el comisionado utilizó su poder para ganar feligreses: daba la inscripción militar solamente a los que pasaban a la Iglesia Nazarena. Él es responsable de la muerte de un catequista y del secuestro de un grupo de diez personas. Está también la imposición de una nueva tarjeta de identificación personal con la mención de la religión que profesa el portador”.
    Una especie de Santa Inquisición, pero protestante, empezó a predominar en Guatemala. Sin embargo, tras toda aquella mascarada religiosa, en realidad predominaba el interés geopolítico del gobierno estadounidense, en esos momentos representado por el republicano Ronald Reagan, ex actor hollywoodense y ex dirigente sindical.
    En 1980 había obtenido la presidencia de la República y en marzo de 1981 sobrevivió a un atentado perpetrado por un solitario ciudadano estadounidense. El Pentágono y la CIA tenían metidas las manos en todo Centroamérica ante el riesgo de que la miseria y corrupción oficial provocara el ascenso de gobiernos socialistas y pusieran en riesgo el capital privado, principalmente los intereses de las grandes empresas trasnacionales.
    En 1981, los sandinistas, de clara formación marxista-leninista, prácticamente gobernaban Nicaragua y empezaban a tener acercamientos comerciales con la URSS. Los casi once millones de guatemaltecos, por esa razón fueron involucrados a una guerra civil regionalizada y la URNG, acicalada por el resentimiento y la afrenta, intentó repetir la experiencia cubana y sandinista, pero la conflagración sembraba de cadáveres los 22 distritos y desgraciadamente la mayoría pertenecía a gente inocente, ajena a ideologías e intereses geopolíticos. Los casos de Lío y sus compañeros de calabozo confirmaban esta incuestionable verdad.
    Ríos Montt nunca lo dilucidaría porque siempre supuso que en realidad era el Látigo de Dios, un émulo del profeta Moisés, guía moral de su pueblo.

Chihuahua: historia de un manipulador del subconsciente

Francisco Barrio Terrazas es el embajador de México en Canadá y panista desde 1981. Él cree que el espíritu santo es un ente real que de tocarnos podriamos hablar varias lenguas, como le ocurrió a los apóstoles de Jesús El Nazareno, después de su muerte, de acuerdo al Nuevo Testamento.
De 1992 a 1998, Barrio Terrazas gobernó Chihuahua y su otrora aura de apóstol de la democracia, terminó en tragedia. Los barones del narcotráfico fortalecieron su negocio, la corrupción se acrecentó y más de seiscientas mujeres fueron asesinadas, sin detener al o a los verdaderos autores intelectuales. El ex gobernador de  Chihuahua, Patricio Martínez García responsabilizó a Barrio Terrazas de su atentado, acaecido el 17 de enero de 2001 por una ex agente judicial. Recibió un balazo en la cabeza y sobrevivió.
Sin embargo, mas allá de todos estos acontecimientos, Barrio Terrazas, por su misma formación doctrinaria, de poseso, optó por utilizar la hipnosis para manipular la mente de los diez mil burócratas y maestros de su gobierno. La excelente reportera investigadora Olga Aragón Castillo el 4 y 5 de junio de 1996 dejó constancia en el Diario de Ciudad Juarez del actuar de este gobernante alucinado con los asuntos metafísicos y que ahora es nuestro embajador en Canadá. Corre videotape (emc):

Primera parte

Neurolingüística
¿El nuevo discurso del poder?



Por Olga Aragon


    A medio trecho de su gestión, el gobierno de Francisco Barrio Terrazas ha venido impulsando entre la burocracia y el magisterio un singular programa motivacional que provoca honda controversia.
    En apenas unos seis meses, cerca de 10 mil personas -6 mil 500 burócratas, 3 mil 500 maestros- han participado en los llamados Seminarios de Programación Neurolingüística (PNL) impartidos por instructores del gobierno estatal.
    Básicamente, se trata de una modalidad de la psicología aplicada cuyo objetivo manifiesto es aportar técnicas para la superación personal y la excelencia en la comunicación.
    Todo empezó a finales del 95, cuando el gobernador dispuso que un selecto grupo de funcionarios de su gabinete acudiera a México a tomar un curso especial en PNL.
    Desalentados por la estruendosa derrota electoral del año pasado, los funcionarios del estrecho círculo gobernante creyeron haber encontrado en la PNL una fórmula para enfrentar los problemas de imagen y comunicación del gobierno panista.
    La formula no parece complicada: "Quien domina la mente lo domina todo"
    ¿Nuevo discurso del poder?
    A medio trecho de su gestión, el gobierno de Francisco Barrio Terrazas ha venido impulsando la burocracia el magisterio un singular programa motivacional que provoca honda controversia.
    La formula no parece complicada:
    Habría que "sintonizar el mismo canal" y hacer coincidir los "mapas" de la representación de la realidad entre el gobierno y la sociedad; motivar a la gente a programarse mentalmente con "actitudes positivas"; generar patrones para "hacer que los otros piensen algo que yo quiero y luego lo afirmen", e inculcar la mentalidad del triunfador que no culpa a nadie de su situación personal.

¿EL COSTO DE ESTE PROGRAMA?

    El Gobierno afirma que es una inversión mínima: 60 mil pesos por la contratación del especialista en PNL, Fernando Arteche, quien capacitó en esta ciudad a 120 instructores provenientes de los mandos medios del gobierno, más "el café y las galletas".
    Sin embargo, extraoficialmente trascendió que tan sólo por el seminario impartido a Barrio y su gabinete, se pagaron 120 mil pesos. Asimismo, personas que asistieron al curso de capacitación de instructores estiman que en este segundo evento se gastaron unos 300 mil pesos.
    Faltaría estimar el costo del tiempo que los 120 funcionarios y empleados de confianza dedican a impartir cursos dentro de jornadas de labores, lo mismo respecto a los miles de burócratas que asisten a los seminarios en horario de trabajo y las horas clase liberadas a maestros.
    En lo que va del año, el 85 por ciento de la plantilla de burócratas estatales ha participado en los cursos motivacionales.
    Paralelamente, dirigencias y cuadros medios del Partido Acción Nacional, incluido su líder estatal, Javier Corral Jurado, han toma parte en los seminarios.

El proyecto es ambicioso y apenas inicia.

    En breve otro grupo selecto de funcionarios viajará de nuevo a la capital del país, para capacitarse en el segundo nivel de PNL, también en base al principio de que para lograr el gran cambio de la sociedad es necesario transformar primero al individuo y ello exige que la persona cambie la percepción que tiene de la realidad. "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva", bestseller de Stephen R. Covey ("El Sócrates americano"), será texto básico del curso.
    Por la controversia que está provocando entre cientos de padres de familia que demandan la cancelación inmediata de los seminarios de PNL y la posición crítica expresada por psiquiatras, psicólogos y dirigentes magisteriales; y por las evidentes implicaciones políticas que entraña este programa motivacional asumido oficiosamente por la administración de Barrio Terrazas, Diario de Chihuahua ha preparado un reportaje seriado que aborda el fenómeno en sus diversas vertientes.
    En una primera parte: "Quien domina la mente lo domina todo", crónica descriptiva de un seminario, las razones del gobierno para asumir la PNL como programa especial y definiciones discrepantes de esta controversial corriente psicológica.

¿Qué es?

    "Es un modelo rudimentario de psicología aplicada, elaborado a partir de 3 ramas de la ciencia médico: neurosicología, neurociencia y fisiología. Se aplica para superar problemas de comunicación, pero constituye un cuerpo doctrinario de clara finalidad empresarial y resulta sumamente perverso como instrumento de manipulación política e ideológica.
    Muchos seguidores de la PNL, han hecho una mezcla peculiar a principios neurolingüísticos con corrientes religiosas, como la dianética y el cristianismo carismático, para crear esquemas de superación personal.

Dr. Alfredo Espinosa Psiquiatra
    "La programación neurolingüística es la forma merolica del conductismo moderno, se basa en ciencias prácticas, como la reflexología; utiliza fenómenos paracientíficos de hipnotismo y un tanto de levitación que deslumbran a la gente y crean el ambiente favorable para inducir mensajes ideológicos tendientes a inculcar el eficientismo y el individualismo, aunque no deja de tener aspectos positivos como motivante de superación personal.
    Aplicada en la educación, la PNL es perniciosa porque llega al extremo de negar la existencia de la realidad y la influencia de factores socioeconómicos, culturales y políticos que condicionan a la sociedad y al individuo.

Profr. Rodrigo Yáñez Aróstegui asistió a cursos de PNL impartidos por el gobierno
    Es una corriente psicológica neoconductista con una orientación ideológica afín al proyecto político del gobierno estatal, que promueve el individualismo y los valores eficientistas de la calidad total. Como técnica para la superación personal tiene efectos temporales; no consigue impulsar al desarrollo de las potencialidades del individuo, porque no basta programar mentalmente a las personas para que sean exitosas, se requiere también transformar las condiciones económicas, sociales y políticas que son adversas al desarrollo humano.
    La mentalidad analítica y crítica que caracteriza al maestro, es importante conservarla ante este tipo de cursos.
    Es cuestionable que el gobierno invierta en patrocinar una corriente psicológica para la formación de los trabajadores del estado, pero niegue apoyo al programa de capacitación profesional del magisterio, argumentación que no tiene recursos.

Profr. Cesáreo Valles secretario general de la Secc. 8 del Snte
    La PNL es un instrumento de motivación psicológica altamente cuestionable porque incluye mecanismos de control y manipulación del subconsciente, además de utilizar prácticas como la hipnosis, que resultan peligrosas cuando son realizadas por personas no capacitadas ni autorizadas conforme a las normas médicas internacionales.
    Grupo de 212 padres de familia de Cd. Juárez Piden la cancelación inmediata de los cursos de PNL que imparte el gobierno
    "La PNL es una extraordinaria técnica para el desarrollo personal, sirve para lograr la excelencia en la comunicación, ayuda a la persona a conocerse mejor y comprender a los otros; proporciona herramientas para alcanzar el éxito, a través de la programación autosugestiva que inculca en la mente inconsciente la convicción de que es posible lograr cualquier cosa que otra persona haya logrado.
    La PNL ratifica valores universales importantes para la superación humana. No es una tendencia esotérica, no es hipnosis, ni es una ciencia oculta relacionada con la magia negra o la magia blanca.
    El gobierno imparte estos cursos sin finalidad política ni ideológica, sólo motivado por el deseo de que los servidores públicos puedan establecer mejor relación con la sociedad y realizan trabajo con buen ánimo, pues sólo quien es feliz puede transmitir felicidad.

Eloy Morales director de Comunicación Social del Gobierno del Estado
    La programación neurolingüística, también conocida como psicología de la excelencia, es una corriente psicológica que proporciona técnicas para que a través del lenguaje de la comunicación interna la gente pueda programarse conforme a modelos de personas excelentes (un metamodelo es Cristo) para su propia superación personal.
    En Chihuahua es, desde hace dos años, una corriente muy fuerte, pero sus antecedentes se remontan aquí a principios de la década de los setenta.
    ha utilizado con fines poco éticos para la manipulación mercantilista. El gobierno estatal "está quemando la neurolingüística" con los cursos "al vapor" que imparte masivamente.
    Opiniones de personas que han tomado cursos de PNL con el sacerdote Luis Jorge González, carmelita descalzo con doctorado en psicología a PNL es una técnica de superación personal que tiene por objetivos la excelencia con la comunicación interna y, por resonancia, en el entorno social; programar la mente inconsciente para crear y ratificar actitudes, habilidades y destrezas de manera inmediata. Amplía las perspectivas del crecimiento humano, con gran respeto a las creencias y valores individuales.
    Funcionarios y empleados de confianza capacitados por el gobierno para impartir cursos de PNL.



Segunda Parte

"¡Quien domina la mente lo domina todo!"

Seis mil 500 burócratas y 3 mil 500 maestros han tomado los cursos Programación Neurolingüística


    En el amplio salón del edificio gubernamental un grupo de sesenta trabajadores del estado escucha atentamente, con los ojos entrecerrados, la voz del instructor de programación neurolingüística; están viviendo la experiencia de programarse positivamente para ser personas de éxito. Cada vez alcanzan un nivel más profundo de concentración mental y ya saben qué hacer al escuchar la señal: -"¡Dispara tu ancla!"- ordena el instructor.
    Al instante, todos preparan sus "anclas", es decir, se frotan las manos, aprietan los puños, hinchan el pecho, lanzan un grito, hacen cualquier gesto que sus mentes identifiquen con la sensación de poder. Y al igual que antes lo hicieron los funcionarios del gabinete, incluido el gobernador Francisco Barrio, con los ojos cerrados se dicen a sí mismos: "Yo puedo, yo quiero, es fácil y ¡lo voy a lograr!".
    Y lo logran, en verdad que sí lo logran.
    Mujeres y hombres, jóvenes o viejos, aun los más obesos y achacosos, logran suspender sus cuerpos horizontalmente, rígidos como tablas; casi en estado de levitación, se sostienen únicamente apoyando, la nuca y los tobillos sobre los respaldos de dos sillas, y quedan suspendidos a medio metro del suelo.
    Todos pudieron hacerlo -la señora que atiende en la ventanilla recaudadora, el anciano que estampa sellos en oficios y más oficios, la joven secretaria y el mensajero de la oficina-, al igual que el gobernador, el director de finanzas, el procurador de justicia, el director de comunicación social y cada uno de los funcionarios del estado.

    Los rostros se iluminan, la emoción se desborda.
    El instructor explica entonces que este ejercicio, tan espectacular como los actos del famoso hipnotizador Taurus Do Brasil, no es lo más importante del curso, pues sólo se realiza para alcanzar un objetivo primario: demostrar que el ser humano es capaz de lograr cualquier cosa, si se lo propone.
    "Si tu crees que puedes, tienes razón; y si crees que no puedes, también tienes razón", insisten los instructores, en este caso los ingenieros Roberto Guerra y Arturo Fuentes, coordinador técnico de la Dirección de Finanzas.
    La voz del instructor del seminario de PNL sigue escuchándose nítida y firme, cálida y convincente:
    "La sensación de poder sale por cada poro de tu cuerpo, inunda este salón, llena toda la ciudad de ese triunfo tuyo, y... en este momento: ¡dispara tu ancla! Siente el poder. Captura la sensación de poder".
    Al terminar el curso, en verdad muchos salen plenamente convencidos de que son capaces de conquistar cualquier meta y realizar con éxito todas las tareas que se fijen; así sea caminar descalzos sobre brasas, cocinar un pastel de chocolate, mecanografiar un texto sin fallas ortográficas o gobernar con excelencia el enorme estado de Chihuahua, doblemente castigado por la sequía y la crisis económica. Todo es cuestión de programarse para pensar como un triunfador.

EL FUROR POR LA NEUROLINGÜISTICA

    Por lo pronto, el gobierno ha demostrado que sí puede y lo está logrando. Consiguió que miles de trabajadores del estado y maestros, tanto del subsistema estatal como del federalizado, tomen los cursos de PNL.
    El entusiasmo por la neurolingüística cae como cascada que se desprende desde lo cúspide del gabinete sobre la burocracia y el magisterio, para extenderse en amplios círculos de la sociedad, conforme a los planes del propio gobernador.
    Eloy Morales, director de Comunicación Social del gobierno estatal, informó que más del 85 por ciento de los burócratas (aproximadamente 6 mil 500 personas) ya tomó el curso y dijo que han participado en los seminarios unos 600 maestros, pero personal subalterno del funcionario confirmó que más de 9 mil personas han asistido a los cursos de PNL, incluidos 3 mil 500 trabajadores de la educación.
    Para lograrlo en tiempo récord, Barrio dispuso que 117 funcionarios y empleados de confianza de absolutamente todas las dependencias estatales, recibieran un seminario de capacitación como instructores, por parte del famoso neurolingüísta Fernando Arteche, quien periódicamente viene a Chihuahua a impartir cursos de PNL, con una duración de 12 a 16 horas y un costo de 370 pesos por persona.
    --¿Por qué el jefe del Poder Ejecutivo estatal impulsa con tan singular entusiasmo la programación neurolingüística?
    Responde el funcionario:
    Porque el gobernador siempre ha pensado que para poder cambiar una sociedad es importante cambiar primero el esquema de valores de las personas, es decir, para realizar el gran cambio de la sociedad es necesario transformar primero al individuo. Y estos cursos contribuyen a lograrlo: aportan técnicas para programar la mente inconsciente a fin de crear o rectificar actitudes, habilidades y destrezas de manera inmediata; contribuyen a lograr la excelencia en la comunicación interna; ayudan a la gente a ser más feliz y, por lo tanto, a trasmitir felicidad.
    La PNL -insiste Morales- brinda herramientas para el crecimiento humano, con respeto absoluto a las creencias y a los valores individuales.
    --¿En qué beneficia a la sociedad que el Gobierno del Estado imparta estos seminarios a burócratas y maestros?
    Si un servidor público es feliz y puede comunicarse mejor consigo mismo, entonces puede brindar mejor trato a los demás. Además, se subrayan valores universales muy importantes, como el amor por el trabajo, la honestidad, la puntualidad. Nosotros simplemente les decimos: "ahí están esas herramientas que pueden servirte para ser una persona de éxito, tu sabes si las tomas o las dejas.
    Morales asegura que los cursos de PNL no significan para el gobierno un gasto oneroso.
    "Nomás lo que cuestan las galletas, unos cuantos refrescos y un poco de café, porque no se necesita más", dice y como quien recuerda un detalle agrega: "bueno, también se pagó una cantidad mínima, 60 mil pesos, a Fernando Arteche, por un seminario de capacitación que recibieron los instructores".
    Explica que para abaratar costos y ahorrar tiempo, el gobernador decidió instruir personal del propio aparato de estado. También asevera que los seminarios se desarrollan en horarios fuera de labores y que la asistencia es voluntaria.
    Sin embargo, extraoficialmente trascendió que tan sólo el curso impartido por Arteche al gobernador Barrio y su gabinete tuvo un costo de 120 mil pesos. Asimismo, personas que asistieron al seminario que el neurolingüísta impartió a 120 funcionarios, maestros y empleados de confianza para capacitarlos como instructores, estiman que el costo de éste fue cercano a los 300 mil pesos.
    Respecto a los horarios, se pudo constatar que la mayoría de los cursos, los cuales tienen una duración aproximada de 12 horas repartidas en dos jornadas, se llevan a cabo en diferentes días de la semana y regularmente ocupan entre el 50 y el 80 por ciento del tiempo de labores. Igualmente sucede en el caso de los maestros, a quienes se les libera de horas/clases frente a grupo, para que asistan al seminario.
    También resulta significativo el grupo de 117 instructores, muchos de ellos técnicos y funcionarios de segundo y tercer nivel, que dedican gran parte del tiempo laboral a impartir cursos de neurolingüística.
    Con este pequeño ejército de instructores en PNL, el gobierno de Francisco Barrio ha creado un fenómeno extraordinario en Chihuahua.
    En las escuelas, en las oficinas de la administración estatal, en los pasillos de Palacio de Gobierno, en la cafetería de la esquina, hasta en los sanitarios de los edificios públicos gubernamentales y educativos, se habla de la PNL. En serio o en broma, convencidos o escépticos, con aceptación o con rechazo, miles de burócratas, maestros y funcionarios hablan hoy de esta corriente de la psicología aplicada.
    Y por doquier se escucha la consigna:
    "Yo quiero, yo puedo, es fácil y ¡lo voy a lograr!", frase escrita en los diplomas de reconocimiento firmados por el gobernador y entregados a quienes toman los cursos.
    La controversia se está desatando y ya se manifiestan fuertes críticas entre padres de familia, líderes sindicales del magisterio, especialistas de la psiquiatría y psicología, en contra de que el gobierno asuma e impulse la PNL como programa oficial en la administración pública.
    Entre estas críticas destaca la publicada el pasado 20 de mayo en plana completa en la prensa de Ciudad Juárez, firmada por doscientos padres de familia que acusan al gobierno de impartir cursos que "incluyen mecanismos de control y manipulación del subconsciente", además de utilizar la hipnosis. Los paterfamilias exigen la cancelación inmediata del programa.
    ¿Porqué es la programación neurolingüística?, ¿cómo llegó a convertirse en programa especial del gobierno de Barrio? y ¿por qué provoca tal entusiasmo y controversia?

EL CIRCULO DE LOS TRIUNFADORES

    Los antecedentes de la PNL en Chihuahua se remotan a principios de los años 70s y tienen como pionero al sacerdote Luis Jorge González, carmelita descalzo con doctorado en Psicología y autor de más de una veintena de libros sobre esta rama de la ciencia, quien empezó a impartir cursos entre grupos selectos ligados a la iglesia católica.
    Pero es bajo el actual gobierno cuando adquiere la dimensión masiva.
    Existen dos versiones sobre el momento en que Barrio Terrazas fue cautivado por la PNL, al grado de impulsarla oficialmente.
    Eloy Morales asevera que fue la esposa del gobernador, Hortensia Olivas de Barrio, quien tras asistir a un seminario le insistió a su marido hasta convencerlo de que debía escuchar al señor Arteche y hacer que funcionarios y trabajadores del gobierno tomaran estos cursos.
    Ya antes le había comentado yo algo al gobernador, pero definitivamente fue la señora Barrio quien lo convenció, él se entrevistó con Arteche y regresó tan entusiasmado que de inmediato me dio instrucciones de seleccionar un grupo de seis funcionarios de primer nivel, conformado por tres escépticos y tres creyentes de la programación neurolingüística, para que fuéramos a la ciudad de México a seminario especial. Eso sucedió en noviembre del año pasado".
    --¿Quiénes conformaron el grupo?
    Enrique Terrazas, director de Desarrollo Económico; Jesús Robles Villa, entonces director de Educación y Cultura; Roberto Pinoncelly, jefe del Departamento de Educación; Elías Saad, director de Planeación y Presupuesto; y yo. También asistió Cecilia Quilty, quien desde la Dirección de Comunicación Social auxilia en la coordinación del proyecto".
    --¿Quiénes eran los escépticos?
    "Uno de ellos era Robles Villa, pero al final todos terminaron convencidos y encantados, Jocoso, Eloy Morales comenta que el ex director de Educación con lo robusto que es y a pese a usar bastón, también pudo "levitar".
    Una versión popular en medios políticos y periodísticos, revela que Barrio desde hace más de seis años, siendo miembro del movimiento religioso carismático entró en contacto con neurolingüístas, y ya como gobernador ha tomado cursos de alto nivel de PNL en el extranjero.
    Se mencionan dos fechas y países. Supuestamente asistió a un seminario en Alemania aprovechando el viaje que hizo al concluir el primer año de su administración, cuando llevó a una de sus hijas a estudiar a ese país. Más recientemente, a mediados de febrero, se entrevistó en Houston, con el fundador de PNL, el lingüista John Grinder, según constató una reportera de Diario de Chihuahua que tuvo acceso a la agenda confidencial del funcionario durante su gira de trabajo a esa ciudad estadounidense.
    Independientemente del momento y la fuente de inspiración que motivó al gobernador, el hecho es que la PNL se ha convertido, según palabras del director de Comunicación Social, en una "herramienta" valiosa para impulsar una de las siete propuestas del Gran Cambio que ofreció el gobernante panista: la reforma administrativa.
    "En esta área podemos ubicar los cursos de PNL junto con el seguimiento que hacemos al proyecto de calidad total", dijo Eloy Morales.
    es también que estos cursos han provocado reacciones opuestas de aceptación y rechazo, así como fuertes críticas de padres de familia, dirigentes sindicales del magisterio, trabajadores del estado, psicólogos e incluso psiquiatras que consideran puede manejarse con "perversidad" la programación neurolingüística para obtener fines políticos, ideológicos y mercantilistas.


Parte Tres

*Los cursos de programación neurolingüística
*El broche de oro
*La Fábula de la piedra o la corrupción somos todos

    En todos los cursos de programación neurolingüística impartidos por el gobierno, se realiza un singular ejercicio para cerrar "con broche de oro" las doce horas de cada seminario que, supuestamente, no persigue objetivos políticos. Diario de Chihuahua estuvo presente en uno de esos cursos y comparte ahora sus impresiones, a través de la descripción del ejercicio que inicia el instructor con la amena narración de una inverosímil historia.
    Cuenta la historia que un día se logró capturar a todos los ex gobernantes, a quienes la gente considera culpables de la crisis económica del país, y fueron concentrados en el centro del Zócalo de la Ciudad de México para que el pueblo decidiera qué hacer con ellos...
    (Los 60 trabajadores del estado que en ese momento toman el curso, escuchan que previamente les entregó el instructor)
    "Indignados los mexicanos por tantos problemas que han sufrido con la crisis -prosigue el narrador- , se concentran en el Zócalo dispuestos a matar a pedradas a los ex gobernantes...
    (Entre los que asisten al curso, se musita el nombre de Carlos Salinas de Gortari; unos piensan en el asesinato de Colosio; una empleada recuerda que por estar en cartera vencida corre peligro de perder su casa; algunos saben que el empleo no está seguro y muchos sienten míseros sus salarios ante el encarecimiento de la vida. Pero a lo largo del curso de 12 horas se les ha dicho con insistencia que para ser persona de éxito se debe "modelar" -copiar- a los triunfadores y éstos jamás culpan a otros de su situación. Además se les ha enseñado que la primer creencia del triunfador es que todo ocurre en su beneficio. Continúa el instructor:)
    "La gente forma un círculo en torno a los ex gobernantes para lapidarlos. Un viejo sabio propone que sean apedreados a la cuenta de tres, para darles muerte rápida y evitar la crueldad innecesaria de lanzarles piedra por piedra. El viejo cuenta: a la una, a la dos... y de pronto interrumpe: ¡Momento, momento! bajen su piedra todos aquellos que votaron por ellos, porque son responsables de haberlos llevado al poder...
    (¿Qué no se trata de un curso de programación neurolingüística que sólo sirve para la superación personal y no se usa con fines políticos?, asalta la duda. Pero sin reparar en detalles ni mayor explicación, el instructor sigue narrando la historia)
    "El viejo reinicia la cuenta y antes de llegar a tres vuelve a interrumpirse: ¡Momento!, bajen también su piedra quienes alguna vez han dado "mordida" a un tránsito, porque igual son corruptos y cómplices de la corrupción...
    (A esas alturas, algunos burócratas que toman el curso se deshicieron discretamente de su piedra, quizá votaron por el PRI o dieron "mordidas" a tránsitos o, peor aún, recibieron "mordida" por hacer agilizar cierto trámite. Quizá ni tengan ya en mente el rostro de Salinas ni piensan en los golpes que les ha dado la crisis, pero aún les falta saber que su responsabilidad personal puede ser mayor)
    "A la una, a las dos -cuenta el viejo y para variar otra vez se interrumpe-: ¡Momento! bajen su piedra quienes alguna vez han sido flojos e irresponsables en su trabajo, porque también son culpables de que México esté como está...
    (¡Gulp!, se escucha entre la gente)
    "Ya quedaban bien poquitos -prosigue el instructor atrayendo la atención de todos-, pero seguían firmes en su propósito de matar a los ex gobernantes, y casi lo logran cuando el viejo sabio vuelve a gritar: ¡Momento, momento!...
    (¿Quiénes serán ahora los que no tienen derecho a castigar a los culpables de que México y nuestras familias estén hundidos en la crisis? se cruza la interrogante que traiciona la mente inconsciente de los fracasados, pues ya se sabe que los triunfadores jamás culpan a nadie).
    "Bajen su piedra quienes alguna vez compraron artículos extranjeros, aparatos de sonido japoneses o gringos, cualquier fayuca, porque también tienen culpa de que la industria nacional y el país estén en crisis...
    (¡Re-Gulp! Tal vez alguien en ese instante se preguntó si había soñado que el gobierno firmó el TLC, pero nadie debe olvidar que a lo largo del seminario se explicó claramente que la "mente inconsciente" de los triunfadores jamás pregunta "¿por qué?". Se dijo que se debe evitar preguntar ¿por qué?, pues de lo contrario se recibirá "porquerías de respuestas").
    "Cuando se dieron cuenta -continúa el instructor la narración-, quedaban en el Zócalo sólo cinco o seis personas dispuestas a lapidar a los ex gobernantes, eran quienes no habían votado por ellos, jamás dieron "mordidas" a tránsitos, siempre fueron laboriosos y nunca compraron fayuca. Estos modelos de personas, comprendiendo que eran absoluta minoría, acogieron la propuesta del viejo sabio que dijo: ya que somos tan poquitos, les propongo que en vez de usar nuestras piedras para la destrucción, las destinemos a una obra buena ¡construyamos juntos un México mejor!".
    Y justo en ese instante brilla en todo su esplendor el broche de oro con el que habrá de cerrar el seminario. Se escucha una música agradable, esperanzadora, Guadalupe Pineda canta "cambia, todo cambia... que yo cambie no es extraño", y el instructor da un timbre de profunda emoción a su voz al decir:
    "-Yo también -como el viejo sabio- , quiero depositar aquí sobre la mesa esta piedra mía en señal de mi buena voluntad de contribuir a la construcción de una patria mejor, de un mejor Chihuahua para nosotros y para nuestros hijos".
    Se ha logrado el punto climático del seminario. El instructor llama a todos los presentes a que cada quien pase al frente a depositar su piedra y exprese un pensamiento positivo "que nos llene de energía a todos, que nos muestre el modo de pensar de la gente de éxito, de los triunfadores". Y todos pasan y la emoción se apodera de las almas nobles. Al parecer el objetivo se ha cumplido: al menos en ese instante luminoso nadie piensa que hay culpables de la crítica situación que vive el país y que existe un gobierno y un poder judicial responsable de aplicar la ley contra quienes saquearon el erario público, provocaron la fuga de capitales y la devaluación de la moneda nacional, cometieron un magnicidio político y violaron la Constitución para imponer gobernantes.
    Moraleja: ¿La corrupción somos todos?

miércoles, 19 de enero de 2011

Canadá: la gran estafa

Profesionista mexicano viaja a Canadá con la esperanza de trabajar en una supuesta zona arqueológica de Narkham
*Los defraudadores, propietarios de una empresa fantasma, le roban casi cinco mil dólares canadienses
*Su desgracia empezó hace cuatro meses, al buscar trabajo fuera de su país

Por Everardo Monroy Caracas

    El arqueólogo Jorge Hoyos Soto, del estado de Morelos, llegó puntual en su vuelo Ciudad de México-Toronto, pero nadie lo recibió. Una hora después se dio cuenta que había sido extorsionado y la empresa Grandavine Corporation era inexistente. En menos de dos meses perdió cuatro mil dólares y su sueño de radicar en esta ciudad y trabajar en unas supuestas excavaciones en las inmediaciones de Markham.
    El viernes 24 junio, a las 17:30 horas, su vida daría un vuelco. Al igual que el de su familia. Sus dos hijas y esposa, ya con boleto adquirido, lo alcanzarían a principios de agosto. Hoyos Soto, moralmente deshecho, optó por regresarse a México, denunciar penalmente lo ocurrido e iniciar una campaña de alerta para que los mexicanos no sean víctimas de estos estafadores, hispanos, que trabajan a través de Internet. En la pagina web www.jobgrandavine.com.
    “Hace cuatro meses al estar navegando en Internet descubrí que una empresa canadiense, de capital hispano, necesitaba profesionistas para diversos trabajos calificados. Uno de ellos era valorar unas piezas arqueológicas del siglo XVIII, detectadas a cuarenta kilómetros al norte de Toronto. Ofrecían un salario de tres mil dólares mensuales y todos los servicios, vivienda, alimentos y transporte”, explica el profesionista.
    Y añade:
    “Me puse en contacto con la empresa, Grandavine Corporation, y de inmediato me respondieron. Incluso me dijeron que invitara a otros amigos, de la misma profesión, para programar una teleconferencia. Lo hice y en esa ocasión asistieron a mi casa, ocho compañeros arqueólogos, también egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México”.
    El arquitecto Hoyos tiene su domicilio en Cuernavaca, Morelos y ha trabajado en el Instituto Nacional de Antropología de México. Sólo que desde el año pasado se quedó sin empleo. La entrevista se hace por vía telefónica.
    Durante la teleconferencia, dos personas de apariencia latina, explicaron las bondades de la empresa y se comprometieron a enviarles toda la información necesaria y, al final, un certificado de residencia temporal, que les permitiría trabajar sin problemas legales.
    “Nos sugirieron que adquiriéramos un paquete turístico para visitar la ciudad del Niágara Fall y la primera semana descansáramos en un hotel de cinco estrellas. Todo ello lo cubriría la empresa al llegar”, explica.
    El certificado les fue enviado por Internet, a través de un correo electrónico, y los contratos de trabajo que tenían que firmar y devolver de inmediato.
    “También nos exigieron hablar y leer inglés y no tener antecedentes penales en nuestro país. De los ocho compañeros fui el único que me animé, pero me comprometí que si las cosas funcionaban, yo los buscaba”, dice.
    Una semana antes de viajar a Toronto, dieron otra teleconferencia y en esta ocasión, le hablaron del trabajo. Le pasaron unas diapositivas del lugar donde supuestamente laboraría y le dieron un resumen de la supuesta zona arqueológica.
    Y para que no dudara de las bondades de la empresa, le dijeron que en el momento que hiciera el depósito de los cuatro mil dólares que le garantizaban su permanencia, no menor de dos años en Canadá, automáticamente ellos absorbían los costos del paquete turístico.
    “Me dejé llevar por la emoción e hice el depósito y esa misma tarde recibí una sorpresa: el boleto de avión, viaje redondo. Mi salida estaba programada el viernes 24 de junio y se lo dije a mi esposa, quien de inmediato hizo las reservaciones de avión para ella y mis hijas. Sólo que programada en agosto, después de mis hijas salieran de la escuela. Todos estábamos ilusionados con ese viaje y mi nuevo trabajo”, abunda.
    De los cuatro mil dólares que deposito en la cuenta de esa supuesta empresa canadiense, con sucursal en México, sólo 600 dólares le devolvieron a través del boleto. El problema es que también invirtió mil dólares en un paquete turístico y la mayoría del dinero fue prestado por sus amigos, quienes también tenían la esperanza de trabajar en fechas posteriores en Canadá.
    El caso ya está en manos de la justicia mexicana, según afirma el profesionista timado, y es posible que en las indagaciones intervengan autoridades canadienses.

martes, 18 de enero de 2011

Fusilados/V

Por Everardo Monroy Caracas

 Encontrar a Carlos Morales fue algo sencillo porque la traila, con dos enormes mantas a los costados, continuaba en el mismo lugar descrito por Ventura Paredes, el compañero de oficio de Eduardo Contreras. “Hablamos español”, se leí en una de ellas.
    El frío había construido una capa de hielo sobre el pavimento y eso dificultaba el paso. No era sencillo llegar a la unidad y trepar los cinco escalones de madera. Los manchones de nieve formaban montículos de una blancura enceguecedora y la gente que se dirigía al edificio del Ministerio de Inmigración y Ciudadanía, en la avenida Dundas --en Toronto, Canada--, iba muy abrigada y arrojando vaho por nariz y boca.
    Eduardo accedió a la traila y encontró todo en silencio. Una computadora apagada sobre el despostillado escritorio cubierto de papeles y el polvo daba fe de que en esa temporada invernal, el abogado propietario de la traila, dejaba todo en manos de la buena voluntad de sus colaboradores.
    “¿Dígame?”, alguien habló a las espaldas del periodista. Al volver la cabeza, encontró a un hombre delgado, de lentes bifocales, sonriente y cabello ralo, muy negro.
    “Busco a Carlos Morales”, dijo.
    “¿A sus órdenes?”, contestó. “Lo vi que ingresó y lo seguí. Está duro el paso, ¿verdad?” y señaló hacia el exterior.
    “Vengo de México y quiero aplicar como refugiado”, dijo Eduardo.
    “¿Traes tu pasaporte y dos fotografías?”.
    “No, únicamente el pasaporte”.
    “Okey, vente mañana, a las ocho, y te llevo a aplicar. Únicamente necesitas el pasaporte y las fotografías”.
    En esos momentos empezó a repicar su teléfono celular. El periodista observó que le faltaban tres dedos de la mano derecha. Mientras hablaba, dos personas ingresaron a la traila. Era un matrimonio que venía de Costa Rica y la mujer, obesa y con grandes ojeras, llevaba en la diestra un fólder color crema, con manchones de grasa oscura. Saludaron y aguardaron a que Carlos terminara su conversación.
    “Van a llegar mis hijas y mis dos nietos y tengo miedo que me los regresen del aeropuerto”, dijo el hombre, el ojo izquierdo le temblaba constantemente.
    “No te preocupes”, lo calmó Carlos. “En tu historial vienen sus nombres y el personal de migración sabe que son tus hijas y tienen derecho a refugiarse. Diles que no tengan miedo”.
    Una nueva llamada telefónica interrumpió la conversación. Carlos optó por irse a una oficina contigua, al fondo de la traila. El periodista y el costarricense empezaron a dialogar. El matrimonio tenía cuatro meses en Toronto y la señora estaba desesperada por la falta de dinero y la presencia de sus tres hijas que radicaban en Panamá.
    Daniel, como se llamaba el hombre, inquirió:
    “¿Ya tiene trabajo?”.
    El periodista respondió:
    “No, tengo una semana de estar aquí”.
    “¿Y dónde vive?”.
    “Conseguí un cuarto que se anunciaba en un periódico hispano”, dijo Eduardo.
    “¿Cuánto paga?”.
    “¿Trescientos cincuenta dólares?”.
    Alicia, la esposa de Daniel, intervino en la conversación e invitó al periodista a ir a su iglesia, ubicada en la avenida Kipling, cerca de Albión.
    “El pastor es una buena persona y le va ayudar. Aquí puede trabajar en cash y recibir una despensa gratuita por semana. Vaya el domingo”, dijo con suma seriedad.
    Eduardo después se enteraría que el matrimonio huyó de Costa Rica porque su único yerno, un guardia nacional, asesinó al hijo de un finquero de Cartago y en represalia éste lo mandó matar y prometió también ejecutar a la causante de la tragedia: una de las hijas de Alicia y Daniel.
    La familia optó por abandonar Costa Rica e intentar volar a Canadá. Por falta de dinero se vieron en la necesidad de dividirse: las hijas y nietos se refugiaron en Puerto Armelles, Panamá y ellos en Toronto.
    Eduardo enfrentó la primera historia de cientos que diariamente se acumulaban en territorio canadiense.
    La traila, propiedad del abogado Robert Geltler, era una caja de resonancia de la tragedia humana y en menos de cinco años se había convertido en un pequeño consulado hispano donde los aspirantes a refugio recibían apoyo legal gratuito. Los servicios eran cubiertos por el gobierno, a través de Legal AID. Carlos laboraba con Geltler y su trabajo consistía en traducir las historias al inglés, ser intérprete y atender a los clientes de primer ingreso. Fungía como una especie de asistente y tenía bajo su responsabilidad el manejo de la traila, colocada en el estacionamiento de su bufete. Desde 1991 se ayudaban mutuamente y Geltler tenía fama de ser uno de los abogados migratorios más influyentes de Ontario.
    Carlos no sólo se avocaba a inscribir a los solicitantes al panel de refugiados. Por su carácter colaboracionista, formado en su antigua militancia religiosa, les daba otro tipo de apoyos. Por ejemplo, aplicar para recibir ayuda asistencial, vía welfare, y conseguirles alguna casa, albergue, departamento o cuarto donde pudieran habitar.
    De esa manera desarrolló una increíble red de amigos y conocidos y se convirtió en una especie de asesor moral de quienes intentaban residir en Canadá o simplemente buscaban juntar dinero y aprender una nueva lengua.
    Con el transcurrir de los meses, Eduardo descubriría los alcances altruistas de este hombre, temeroso de Dios, sin convicciones partidistas, imbuido en una tragedia familiar indescriptible y adaptado a las fortalezas y debilidades de un sistema legal migratorio lleno de hoyos y misterios.
    Carlos regresó al punto de reunión del periodista y los costarricenses y se despidió. El reencuentro tendría lugar al día siguiente, a las ocho de la mañana.
    Eduardo aún no se adecuaba a los nuevos símbolos y ruidos de la ciudad. Por el momento, tenía la necesidad de pagar dos dólares con veinticinco centavos cada vez que abordaba un autobús urbano. El inglés volvíase inexpugnable e inaudible y las monedas escaseaban. Por cada dólar canadiense necesitaba invertir casi nueve pesos mexicanos. En el departamento donde vivía, compartía con otro inmigrante el refrigerador y el baño y la recomendación había sido clara:
    “Cada quien tiene sus alimentos y su parte de refrigerador. Nadie debe tocar las otras del otro, así se tenga hambre o falte el dinero, hay que evitarnos broncas”.
    El departamento estaba en el piso diez y nueve de un edificio de veintiún niveles. Constantemente se activaban las alarmas contra incendio y era necesario abandonar los departamentos en pijama o calzoncillos y descender las escaleras a grandes zancos. Los tres elevadores quedaban inactivos.
    Eric Márquez tenía el contrato del departamento de dos habitaciones, baño, sala y cocina y rentaba una recámara. Trabajaba con un matrimonio de filipinos, dedicados a limpiar edificios públicos, y durante doce horas diarias arrastraba una pesada aspiradora y una cubeta rellena de desinfectantes, jabón líquido y estropajos. Intentaba vivir dos años más en Canadá y regresarse a Venezuela, de donde provenía, para abrir un restaurante de comida internacional. No le interesaba ahorrar su dinero en bolívares, la moneda oficial de su país, sino en dólares americanos.
    Había tenido la paciencia de abrir una cuenta bancaria en esa divisa y desde Toronto enviar los dólares a nombre de Juan Enrique Cabrera, su verdadero nombre. Llevaba cuatro años sin estatus legal en Canadá y había logrado sobrevivir sin ser molestado por la policía migratoria. Todos los sábados, puntualmente, hacia la transferencia de dólares a través de una agencia latina, Vigo, que le cobraba quince dólares por cada trescientos enviados. Jamás bebía alcohol, ni fumaba y pocas veces se relacionaba con alguna mujer.
    Y daba sus razones:
    “En Canadá las mujeres tienen mucho poder legal y con sólo denunciarte ante la policía te detienen, encarcelan y luego averiguan”.
    Cuando llegó a Canadá lo hizo como turista y desde entonces no dejó de trabajar. En Baruta acuchilló al amante de su mujer, una enfermera del hospital Maitana, y por ser empleado del aeropuerto internacional “Generalísimo Francisco de Miranda” logró abandonar su país e internarse en Canadá. Primero estuvo en Québec, donde aprendió francés, y terminó en Toronto. Ya dominaba el lenguaje de los sajones y le rehuía a los hispanos. Esa era su principal recomendación:
    “No te juntes con latinos porque son muy inmorales y transas, sólo se aprovechan de ti”.
    Un par de meses después, el periodista le daría la razón. Su anterior compañero de departamento, un irlandés manco, se casó con una ucraniana y tuvo que mudarse a una casona de la avenida Weston. Así que Eric sacó un anuncio en el semanario “Compra y Venta”, de origen hispano, y Eduardo logró sustituir al irlandés. De entrada pagó 700 dólares por su derecho a la habitación y adquirió un viejo sofá cama, valorado en cien.
    Durante la noche, el periodista escribió en su diario personal, algunos apuntes relacionados a su experiencia en el transporte público de Toronto. Estaba devastado por la falta de dinero y trabajo y el sueño empezaba a convertirse en su acérrimo enemigo. La sabia de la vida iba alimentando el suelo canadiense hasta exhibirle los huesos.  

lunes, 17 de enero de 2011

Ciudad Juárez: Un mundo marginado... el de los dementes

Me he enterado que la señora Guadalupe Coral esparza logró materializar su sueño: construir un hospital psiquiátrico en Ciudad Juárez (Chihuahua,México). Motivada por una hermana afectada de sus facultades mentales, en 1993 inició esa cruzada que llegó a su fin en enero de 2010. El inmueble se encuentra en el Sauzal, donde los ejidatarios le donaron casi trece mil metros cuadrados.
Sin embargo, el nuevo hospital enfrenta aun problemas de financiamiento. Los costos de mantenimiento son muy altos y cada interno, a través de sus familiares, tiene que pagar mil 200 pesos semanales.
Por lo tanto, difícilmente se podrá ayudar a los enfermos mentales que deambulan por las calles y avenidas de Ciudad Juárez. En su mayoría son víctimas del consumo desmedido de drogas.
El 3 de enero de 1998, en el Diario de Juárez publiqué el siguiente reportaje, espero sea de su agrado. Se trata de otra de las tantas realidades que existen en ese asentamiento fronterizo chihuahuense, rehén de la violencia y el miedo.

Por Everardo Monroy Caracas

    Se cree Rocky Balboa y a las 10:45 horas corre por el Eje Vial Juan Gabriel, muy cerca de la estación del ferrocarril. Le faltan los dientes frontales, trae ropajes holgados, sucios y cubiertos de remiendos. Trota, bracea y golpea al frío viento de la mañana.
    --Soy un campeón --dice.
    Es uno más de los 180 enfermos mentales que deambulan por las calles de Juárez y que Trabajo Social de la Dirección General de Policía (DGP) ya los tiene detectados.
    --Poco o nada podemos hacer por ellos --dice la coordinadora de esa área policiaca--, porque en Juárez se carece de infraestructura hospitalaria para tratarlos y rehabilitarlos.
    Guadalupe Corral Esparza, ante ese hecho que impera en una ciudad de un millón 300 mil habitantes, desde 1993 intenta, precisamente, iniciar la construcción de un Hospital Psiquiátrico, para gente pobre, en un predio donado por los ejidatarios de Zaragoza.
    Su intención, apoyada por catorce voluntarios, aún no logra arraigarse en la conciencia de los juarenses.
    Por el momento, luego de tocar puertas y volantear en calles y avenidas, organizar rifas y tener presentaciones artísticas, apenas han logrado reunir 28 mil pesos que ya aplicaron en la construcción de un 75 por ciento de barda.
    "Necesitamos un mínimo de 300 mil pesos para que el Hospital Psiquiátrico, en su primera fase, sea una realidad", afirma Guadalupe.
    El miércoles 24 de diciembre, por la tarde, llegó al Centro de Readaptación Social para Adultos (Cereso) -lugar que visita cada quince días- y convivió con los 16 enfermos mentales que purgan condena por diversos delitos. Les llevó ropa y dulces y los escuchó.
    Para los comerciantes y taxistas del centro de Juárez, los loquitos son algo pintoresco.
    El primero de enero, ayer, madrugaron e hicieron sus locuras en la soledad de las arterias asfálticas, y nadie se atrevió a molestarlos. Rocky Balboa, por ejemplo, prefirió enfrentar el año ejercitándose. La Pelambres, como llaman a una anciana de cabellera sucia, revuelta y entrecana, no cesó de gritar maldiciones y de caminar de la Avenida Vicente Guerrero a la Ramón Corona. Los niños, en manos de sus padres, reían por sus demencias.
    "Son tranquilos, ya nos acostumbramos de sus babosadas, en serio", dice entre guasa y seriedad, don Gilberto Caballero, vendedor de burritos. Su puesto está a casi tres metros de la calle Constitución, muy cerca del Monumento Juárez.
    Los enfermos mentales, en su mayoría, duermen en construcciones abandonadas. Sobreviven con la generosidad de los transeúntes y comerciantes. Comúnmente consiguen comida, sodas y agua potable.
    Su situación, psicológica y económica, parece no preocupar a la mayoría de los juarenses. Incluso, como asegura Corral Esparza, el Gobierno Municipal carece de un programa de apoyo y rehabilitación a enfermos mentales. Normalmente, agrega, al causar problemas en la vía pública, se les encarcela y aísla, mientras superan sus accesos de cólera, en una celda de la Estación Delicias.
    --¿Cómo te llamas?
    --Rocky...
    --¿Por qué corres?
    --Voy a pelearme con un negro...
    Rocky no deja de trotar y mover los brazos. Lleva los puños cerrados. Del lado derecho, sobre el camellón se levanta una hilera de olmos deshojados, con yerbajos amarillo limón. Bordean grandes bardas mal encaladas con pintas de antiguas batallas preelectorales.
    --¿Qué hiciste anoche?
    --Me entreno, corro para ganar...
    El 26 se octubre de 1993, Guadalupe Corral y otros voluntarios, lograron constituir una asociación civil. Uno de sus principales objetivos es construir el Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios. Ramón Griego y Jaime Gutiérrez fueron designados secretario y tesorero respectivamente, de la organización. El predio, obtenido por la generosidad de los ejidatarios de Zaragoza, se encuentra en El Sauzal y tiene una superficie de 12 mil 631 metros.
    Subraya:
    "El propósito es apelar a la sociedad civil y lograr recabar suficientes recursos económicos para materializar la obra. En el plano original buscamos construir 50 habitaciones, salas de espera y recepción, cafetería, oficinas, oratorio, áreas de seguridad, enfermería, cuartos de aislamiento, consulta y farmacia, sanitarios, bodega y almacén, entre otros espacios".
    El grupo promotor del proyecto con apoyo de ex internos del Cereso, han logrado desyerbar el predio y sembrar más de cien árboles de ornato y fruta. Su esfuerzo es titánico. Guadalupe, canta acompañada de música vernácula y hace presentaciones personales en fiestas privadas. Lo que le pagan termina en el fondo pro construcción del Hospital Psiquiátrico.
    --Yo vi cuando a una loquita le pegaron porque hacía sus necesidades junto a una troca.
    --¿Por qué?
    --El bato salió bien aturrado del bar 16 y al ver a la loquita echando la miada la agarró a patadas. La sangró y tuvieron que llevársela en una ambulancia de estación Delicias a la Cruz Roja.
    Doña Juana Manríquez, en un tramo de la Avenida 16 de Septiembre todos los días vende billetes de la Lotería Nacional.
    Recuerda la anécdota, al preguntarle si conocía a algún enfermo mental transhumante.
    --La loquita no se metía con nadie. Ni siquiera pedía. Hay gente de buen corazón que le da comida o alguna prenda de vestir. Hay veces se tira en la banqueta y se duerme. A nadie molesta.
    El problema es que ninguna institución pública o privada, se conduele de ella y la apoya. Es un animal domesticado que deambula, malherida, en la soledad de la ciudad.
    En Barandilla de Estación Delicias, los loquitos son personajes tolerados. Al ser recogidos en las calles, a consecuencia de un acceso violento de locura, simplemente los patrulleros de la DGP los aíslan en una celda. Ni siquiera son registrados en la computadora. Aun así, el área de trabajo social, en algunas ocasiones, se conduelen de ellos y los auxilian.
    --Son una estadística:
    --Calculamos que hay entre 170 a 180 y algunos de ellos tienen familiares, pero nunca los cuidan. Por el contrario les dan malos tratos...
    Con la edificación del Hospital Psiquiátrico San Juan de Dios, tendrán la oportunidad de ser tratados con dignidad y ser rehabilitados, los enfermos mentales de la calle, internos del Cereso e integrantes de familias pobres de Juárez.
    Guadalupe Corral, quien en 1991 fue desahuciada por tener un tumor cerebral y logró sobrevivir tras una delicada operación, está consciente de que el problema es mayor al que enfrenta el transeúnte o conductor en la calle.
    --Estoy segura de que un número indeterminado de enfermitos mentales yacen escondidos, enclaustrados como animales, en algunas casas de Ciudad Juárez. Sus familiares se avergüenzan de ellos y nada hacen por ayudarlos.
    Por lo mismo, invita a la sociedad civil a realizar un esfuerzo mínimo, para que el Hospital Psiquiátrico se convierta en un refugio seguro de los enfermos mentales. Sólo es cosa de comunicarse telefónicamente al 19-74-72 y 25-03-45 y donar un poquito de dinero en beneficio de quienes también tienen derecho a llevar una vida digna.
    Rocky Balboa sigue su trote, a lo largo del Eje Vial Juan Gabriel. Está seguro que de prepararse, ganará en el primer round la pelea de campeonato.
    Aún no sabe, ni se lo imagina, si ganará la batalla del hambre y el repudio de la sociedad.

domingo, 16 de enero de 2011

1997: el dolido rostro de Juárez

Al finalizar 1997, el jefe de información del Diario de Juárez me pidió que elaborara el resumen de lo ocurrido durante el año reciente. Por considerar que el trabajo puede aportar algo sobre ese municipio fronterizo de Chihuahua, lo reproduzco a continuación. El PAN gobernaba al estado y Ciudad Juárez.

Por Everardo Monroy Caracas

    A sus 338 años de edad, Ciudad Juárez recibe 1998 con 700 colonias, 185 mil obreros de 280 maquiladoras, 337 centros nocturnos, 500 picaderos, 180 policías judiciales estatales, 60 federales y mil 300 municipales; mil 850 internos en el Cereso y probablemente, 600 detenidos en las estaciones Babícora y Delicias.
    Por lo pronto, Alejandrino Ramírez Ramírez, aún ajeno a lo que sucede a su alrededor, hoy, a las cinco de la tarde, su mamá, doña Teresa, le festejará su primer año de vida.
    Exactamente, a las 1:04 horas del primero de enero de 1997, arribó a Ciudad Juárez, en una de las camas del Hospital General. Pesó tres kilos 600 gramos y midió 51 centímetros. Tiene sangre mazahua y sus padres son originarios del Estado de México.
    Alejandrino, desconoce aún, que el 8 de diciembre de 1659 se fundó la ciudad y la primera construcción fue una barraca de barro y ramales, que el hispano Fray García de San Francisco, llamó Misión de Guadalupe.
    El conquistador Juan de Oñate, 61 años antes, un 26 de abril llegó a las riberas del Río Bravo y tras cruzarlo (el 4 de mayo) y llegar a lo que ahora es territorio estadounidense, por primera vez llamaron a este lugar El Paso del Río del Norte.
    La vid fue una de las primeras plantaciones que frailes franciscanos, españoles y nativos lograron arraigar en este pequeño valle semiselvático, habitado por nativos de lengua cantarina y ojos negros y pequeños, con piernas y pectorales al aire. El vino, se convirtió, a partir de ese momento, en un reconfortante de los nuevos colonizadores.
    Alejandrino, aún en brazos de doña Teresa, una modesta obrera de maquila, todavía ignora que en el lugar donde radican, desde hace seis años algunos de sus parientes, en 1683 la Misión de Nuestra Señora de Guadalupe de los Mansos cambió de nombre y sus moradores la llamaron Presidio de Nuestra Señora del Pilar del Río.
    Ya en 1824, con una república independentista y gobernada por Guadalupe Victoria, los diputados chihuahuenses designan a Ciudad Juárez, "Pueblo Paso del Norte" y cuatro años más tarde, "Villa Paso del Norte".
    Es hasta el 16 de septiembre de 1888 que a iniciativa del gobernador Lauro Carrillo, "Villa Paso del Norte", trueca en definitiva su nombre y lo bautiza como Ciudad Juárez, en memoria del presidente oaxaqueño que falleció en 1872. Curiosamente, Don Benito fue diputado federal, por el Distrito del Paso del Norte y ello se lo notificó Joaquín Alvarez.
    Desde entonces, Juárez se convierte en una ciudad de paso, de conquista, de promisión para unos y desgracia, de otros. Es centro generador de revoluciones, batallas cruentas, y crecimiento urbano desordenado.
    El puente internacional Santa Fe es la vena aorta del corazón de una ciudad que tiene los ojos puestos en los Estados Unidos y los pies en un nacionalismo propio, fronterizado y castillo. De la Revolución Mexicana, al gobierno maderista, después el arribo del bloque obregonista y callista, con su carga de poder, manipuleo y corrupción. El cardenismo, al final de los años 30, renueva la identidad de quienes nacen, crecen, luchan e invierten en México, y ese legado socializador se lo hereda a los camachistas. El PRI, entonces cubre de imposiciones a Chihuahua, y Don Manuel Gómez Morín, asesor de banqueros, se convierte en la contraparte de una visión centralista, dominadora y represiva de un federalismo presidencialista.
    Tal vez, Alejandrino desconozca todo esto porque su mamá viaja todos los días en rutera y casi no habla con sus compañeros de asiento. Poco puede contarle él, porque ella vive de su trabajo y con lo que gana paga sus alimentos, ropita, medicinas y la renta de su cuartito en la colonia Puerto la Paz.
    Doña Teresa, en el Estado de México es posible que naciera bajo el régimen de Luis Echeverría y sus abuelos enfrentaran los problemas políticos de un México convulsionado por la Segunda Guerra Mundial. Ellos, seguramente fueron testigos, del transcurrir de los gobiernos camachistas, alemanistas, ruizcortinistas, lopezmateístas y diazordacistas. Chihuahua y Ciudad Juárez, tampoco, escapaban por esas fechas, a su peculiar forma de gobernar.
    El corazón de Juárez se llenó de bares, tiendas comerciales, vagos, beodos y malandros y los Moya, en los años cuarenta, experimentaron por primera vez con sus espectáculos nocturnos, al estilo parisino. El alcohol, mariguana y morfina, empezaron a correr, sin el atajo obligatorio de las autoridades.
    "Pablote" González, controló el tráfico y distribución de la morfina, y doña Ignacia Jasso, su amante, le heredó el imperio de la mariguana y se opuso terminantemente a comercializar con otro tipo de fármacos. Las viejas rutas de traficantes de alcoholes -en tiempos de la ley seca estadounidense- se convirtieron en conductos útiles de los comerciantes de drogas.
    Algunas fortunas, de actuales familias poderosas, de ahí se originaron.
    Marco Aldama Aguirre, evoca en su libro "Tierra de Idealistas", que la primera planta maquiladora se instaló en Ciudad Juárez en 1965. Fue la RCA. Los pioneros de aplicar los beneficios del Programa Nacional Fronterizo fueron Jaime Bermúdez, Alfonso Murguía, Eduardo Gabilondo, Fernando Borreguero, Calderón de la Barca, Miguel Zaragoza, Tomás Fernández y Antonio J. Bermúdez.
    En el Hotel San Antonio, el 18 de mayo de ese año, los futuros industriales juarenses se reunieron y J. Bermúdez leyó la carta del secretario de Hacienda, Antonio Ortiz Mena, donde "autorizaba la importación y el movimiento general a fin de dar toda clase de facilidades para que se instalaran las primeras plantas maquiladoras".
    Casi veinte años después, un comerciante de utensilios de limpieza, militante del Partido Acción Nacional (PAN) gobierna por primera vez, gracias al voto popular, Ciudad Juárez. Es Francisco Barrio Terrazas. Toma posesión en octubre de 1983 y un año antes de concluir su trienio solicita licencia para contender por la gubernatura de su estado. Lo suple Miguel Agustín Corral Olivas.
    El PRI, en 1986 retoma el Ayuntamiento y lleva a la alcaldía a Jaime Bermúdez. Tres años después, en 1989, otro priísta gobierna a los juarenses: Jesús Macías, quien, por buscar la gubernatura, deja en su lugar a Carlos Ponce.
    Desde octubre de 1992 a 1998, el PAN logra colocar a dos de sus hombres en la Presidencia Municipal: Francisco Villarreal y Ramón Galindo Noriega. Este, en su afán de imitar a Barrio Terrazas, se licencia en octubre de 1997 y lo suple Enrique Flores Almeida.
    Alejandrino, el primero de enero de 1997, arriba a Ciudad Juárez y mientras un médico de guardia del Hospital General lo carga y limpia, tras cortarle el cordón umbilical, en la calle Lolita de la colonia Lucio Cabañas, es asesinado de un balazo en la cara, Martín Ramírez Ramírez, de 29 años. El homicida, Manuel García Valdez, sexagenario, al ser detenido dijo que lo mató porque quiso agredir a sus nietos.
    1997, desde ese momento tuvo su bautizo de sangre. El primer suicida se llamó Héctor Palomares Bojórquez, de 26 años, que se colgó con un mecate de ixtle en su domicilio de la calle Secoya 518.
    Asimismo, David Domínguez Jurado, de 37 años, inició la lista de muertos por monóxido de carbono. Se quedó dormido, beodo, en su recámara. Vivía en la calle Ricardo Flores 1762 de la colonia Chaveña. Sus familiares, en esos momentos, estaban en la ciudad de Monterrey.
    El primer caso, registrado de pedofilia, fue el que protagonizó Martín Gómez Reyes, con domicilio en la calle Camino de Pedrero 8790, del fraccionamiento Moradas del Porvenir 3. Abusó sexualmente de un menor de 12 años.
    En 1997, según la Dirección General de Policía, se suscitaron más de seis mil 700 robos de vehículos y fueron lesionadas, por armas blanca y fuego y golpes, cerca de nueve mil personas. Sólo en el mes de enero, la población juarense fue informada de que doce malandros asaltaron cuatro sucursales bancarias, tres de Bital y una de Bancomer y se llevaron casi doscientos mil pesos.
    José Luis Reygadas, titular de la DGP, durante el año saliente, tuvo ante sus ojos, el reporte de los cinco responsables de las estaciones Aldama, Cuauhtémoc, Chihuahua, Babícora y Delicias. En conjunto, los mil 300 agentes municipales, 800 de ellos en 400 patrullas, intervinieron en cerca de un millón 400 mil detenciones. No todos los casos fueron consignados a autoridad alguna, pero la dependencia estimó que oficialía jurídica del Ayuntamiento, canalizó en ese tiempo, al Ministerio Público Federal, a más de dos mil personas por delitos contra la salud, portación de arma prohibida de uso exclusivo del Ejército y falsificación de papel moneda.
    La Tesorería Municipal, ante el alto número de detenciones y multas administrativas -justas e injustas- seguramente fortaleció las finanzas del Ayuntamiento panista.
    En la generación de beodos rijosos o pacifistas contribuyeron los 443 expendios de bebidas alcohólicas (abarrotes, centros comerciales y restaurantes) y los 337 bares y centros nocturnos. Diariamente, de acuerdo a datos extraoficiales, deambulan por calles y avenidas de la ciudad un promedio de 16 mil personas en estado de ebriedad. Todo un ejército de potenciales infractores de la ley. Además, los 500 picaderos de heroína, cocaína y mariguana, tienen en estado de invalidez mental, cada 24 horas, a diez mil sujetos, hombres y mujeres, posiblemente también afines al consumo de alcohol.
    Ese panorama, ajeno aún a los ojos de Alejandrino, en ciertas ocasiones ha ocasionado hechos funestos. Por ejemplo, la Subprocuraduría General de Justicia del Estado contabilizó de enero a diciembre del año pasado, 217 casos de homicidio y de ellos 51 ejecuciones. De éstos, la mayoría por tráfico de enervantes o robo de autos. Un trece por ciento, de acuerdo a versión del subprocurador, las víctimas resultaron ser mujeres.
    Para intentar combatir este alto número de crímenes, robos, riñas, abuso sexual, violaciones, entre otros, Juárez sólo cuenta con mil 300 policías municipales y 240 agentes judiciales estatales y federales. Los ocho jueces penales, en 1997, manejaron un promedio de tres mil 500 expedientes consignados por el Ministerio Público del Fuero Común y en el Cereso se encuentran internadas mil 850 personas, entre hombres y mujeres.
    Es posible, que hoy en la mañana, a consecuencia del brindis de Año Nuevo, en las cárceles de Delicias y Babícora, se encuentren detenidos, por diferentes causas, más de 600 rijosos, estimulados por las drogas y el alcohol. Eso es lo que aún no ha conocido Alejandrino, a su primer año de vida.

sábado, 15 de enero de 2011

Canadá: derecho de piso

Por Everardo Monroy Caracas

    Lulú Reyes es licenciada en Relaciones Exteriores y en Toronto limpia pisos y los fines de semana es nana de dos niños canadienses. Es refugiada política, originaria de Argentina, y por su falta de inglés está condenada a trabajar en algo ajeno a su profesión. Esta realidad la deprime y provocó la ruptura sentimental con su marido, ingeniero químico y lavaplatos en un restaurante griego.
    La experiencia de esta profesionista no es privativa de ella. De acuerdo al FCJ Refugee Centro, organismo no gubernamental, sólo en Toronto radican ilegalmente 200 mil personas y la mayoría cuenta con alguna licenciatura, pero no hablan una segunda lengua. Por lo mismo, difícilmente pueden desarrollar sus conocimientos académicos y enfrentar los sinsabores del subempleo o explotación laboral.
    El gobierno provincial de Ontario, a decir del Ministerio de Educación, cuenta con un programa de apoyo a los migrantes que tienen una profesión, hablan inglés y radican en Canadá con algún estatus legal: permiso de trabajo, residencia o refugio político. Sin embargo, este año —2011— únicamente ocho mil de ellos podrán acceder a ese apoyo económico para revalidar su carrera profesional.
    En Ontario Work se informó que existen programas de capacitación en diversos oficios, no profesiones, para inmigrantes que cuentan con el apoyo del welfare y se encuentran bajo un proceso de refugio político. De cubrir las expectativas en alguna de las dos lenguas oficiales de Canadá tienen la posibilidad de acceder a una ayuda económica extraordinaria.
    Bernardo Riveros Neira, presidente de la Asociación de Profesionales Colombianos asegura que el mayor problema que enfrentan quienes tienen una carrera académica terminada y no son oriundos de Canadá, es la falta de apoyo de algunos colegios de profesionistas canadienses. Por ejemplo, el de médicos que le exigen muchos requisitos a los aspirantes extranjeros.
    Testimonios de una veintena de inmigrantes entrevistados, concluyen que al arribar a Canadá e ignorar el inglés, su sobrevivencia se complica porque tienen que trabajar en oficios ajenos a su profesión.
    “Pagamos una especie de derecho de piso que únicamente lo entiende el más fuerte, porque quienes no lo aceptan corren el riesgo de enfermarse emocionalmente”, advierte el geólogo mexicano, Sergio Brito, ex empleado de PEMEX, una paraestatal que monopoliza el petróleo.
    Y añade:
    “Mi experiencia no es nada fácil, a pesar de que hablo un poco de inglés. En estos momentos trabajo en una panadería y lavo charolas. En México me encargaba de la exploración de nuevos yacimientos de petróleo. Un problema político y legal me obligó a salir de mi país y refugiarme en Canadá”.
    Elizabeth, de Tucuarembo, Uruguay, tiene la carrera de dentista. Aún así, desde hace nueve meses trabaja en el área de limpieza de un supermercado de Albión y Finch. Es madre de tres niños y no tiene marido. Complementa sus gastos con dinero del welfare.
    Dice:
    “En el edificio donde vivo, hay muchos profesionistas que se parten el lomo en la construcción o en la limpieza porque no pueden trabajar en lo que saben. Eso a mi me ocurre y es una impotencia. Por momentos me hundo en la depresión y quisiera largarme, pero no puedo por mis hijos”.
    La dentista entró por Detroit, Estados Unidos a Canadá, después de haber vivido en ese país dos años, y tuvo que aplicar como refugiada. Aún no se resuelve su situación migratoria y su futuro es incierto.
    “Tampoco en Chicago pude estudiar inglés porque trabajaba en una factoría de ensamblajes y la gente con la que me rodeaba era latina. O comían mis hijos o estudiaba. No tenía de otra”, dice.
    Riveros Neira precisa que no todo es negativo para los profesionistas hispanos que hablan inglés y, sobre todo quienes cuentan con un estatus legal en Canadá. “Hay que luchar para salir del anonimato y dejar atrás el derecho de piso”, acota.
    Y señala:
     “Tenemos la experiencia de un colombiano que es consultor financiero colombiano que quiso trabajar en un banco e hizo un enorme esfuerzo para superarse. Desde hace tres años empezó a hacer voluntariados dentro de esa sucursal y gracias a su empeño y manejo del inglés, logró su objetivo: ser gerente de proyectos financieros para Latinoamérica. Ahora él ayuda a otros colombianos para que se coloquen en un trabajo relacionado a su profesión”.
    En el Ministerio de Educación se apoya a los inmigrantes que quieren revalidar su profesión, pero además del inglés o francés, les exigen contar con el aval de los colegios de profesionistas canadienses.
    En su página de Internet se adelanta que por el momentos se apoyará a ocho mil solicitantes que cubran los requisitos, principalmente contar con su estatus de refugio o residencia, y la cédula profesional.
    Una fuente confiable de Ontario Works reveló que un gran número de solicitantes de refugio tienen problemas con el inglés y esa es una de las principales razones por las que desaprovechan los beneficios que tiene el gobierno de Ontario. Uno de ellos, se explicó, es tener acceso a cursos de capacitación en instituciones públicas o privadas hasta con un costo de cinco mil dólares.
    Ana, ecuatariana y madre de dos niños narra que estudió administración de empresas y al llegar a Canadá como refugiada tuvo que trabajar durante dos años en limpieza y, a la vez, estudiar inglés. Lo mismo le ocurrió a su marido que hizo un diplomado de hotelería y turismo y también se vio en la necesidad de laborar en la construcción y limpia de pisos.
    “Con los años, al dominar el inglés poco a poco nos hemos logrado colocar en el trabajo que se adecua a nuestra profesión”, acota.
    El FCJ Refugee Centro afirma que existen 200 mil inmigrantes sin estatus y para obtener recursos económicos tienen que trabajar en lugares ajenos a su profesión. Ese hecho es destacado por Riveros Neira quien se lamenta que Canadá desaproveche a los inmigrantes profesionales y, a la vez, no se les genere nuevas expectativas de vida a quien por necesidad sale de su país y trabaja de manera clandestina, sin protección laboral alguna.
 

viernes, 14 de enero de 2011

Fusilados/IV

Por Everardo Monroy Caracas

    Lío fue detenido en su trabajo a las nueve y media de la mañana y aún con el portafolio de cobranza bajo el brazo. Uno de los seis agentes de la G-2  lo interceptó y exigió una identificación.
    “Héctor Morales”, dijo el muchacho.
    “¿Morales qué?”.
    “Morales López”.
    “Sólo queremos que identifiques a tu hermano Carlos, que tuvo un accidente”, dijo el agente.
    Lío estaba en la planta alta y descendió las escaleras. Chatía, la secretaria, lo miró angustiada. Ya en la calle, el muchacho fue llevado hasta una Van blanca y al intentar asomarse, es empujado hacia adentro por otro de los agentes.
    Durante el trayecto, como revelaría Lío en uno de sus encuentros con personal de Amnistía Internacional, lo responsabilizaron de haber participado en el secuestro y violación de la señora Silvia Ximena de la Peña Fratta de López, esposa de un abogado.
    El operativo, le dijeron, lo realizó al lado de los hermanos Walter Vinicio y Sergio Roberto Marroquín González. Por su supuesta víctima iban a obtener un botín de 75 mil quetzales.
    En el informe policiaco, anotaron que el 15 de julio, a las 14:00 horas, los secuestradores subieron a la mujer a un vehículo y la drogaron. El levantamiento se realizó entre la calle 20 y la avenida Reforma y de ahí la trasladaron a un lugar cercano al hotel El Trébol, localizado en la zona ocho. La señora argumentó haber sido violada y obligada a pagar, a través de su esposo —el abogado Alejandro Enrique de la Peña—, setenta y cinco mil quetzales.
    Después de negociar el precio, aceptaron liberarla por diez mil quetzales y la abandonaron en un restaurante McDonald de la zona nueve.
    Una semana después, a través de una llamada telefónica, Walter Vinicio, quien se hacía llamar “El comandante Fernando” exigió otros cincuenta mil quetzales y de no pagarlos, iban a asesinar a los dos hermanos de la mujer.
    En el momento que entregaban el dinero, los tres muchachos fueron detenidos, de acuerdo al informe enviado por el Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Eduardo Castillo Arreola a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.
    Lo cierto era que el 9 de septiembre de 1982, Lío se presentó a laborar a la hora convenida: nueve de la mañana y nunca se imaginó que treinta minutos después estaría detenido y sin posibilidad de volver a convivir con los suyos. Tampoco esa tarde pasaría lista de presente en el Instituto Rafael Aqueche, donde estudiaba administración de empresas.
    En el rostro aún evidenciaba los moretones de su última pelea, perpetrada dos semanas atrás en la discoteca Plaza 626, de la zona cuatro. Por un asunto intrascendente, acicalado por los infiernos del alcohol y la música disco, seis agentes judiciales enfrentaron su ira y lo apalearon.
    En la misma semana, durante un partido de fútbol dominical, Lío intercambió golpes con un guardia de hacienda y logró doblegarlo.
    Sus familiares y amigos lo consideraban un peleador callejero, de carácter incontrolable, y muy ducho en el arte del pugilismo. Desde pequeño había dado muestras de poseer valentía y una fuerza descomunal. El no temerle a nada le daba cierta ascendencia ante los demás.
    “Cuando tenía cinco años de edad se salió de la vecindad y solo caminó varios kilómetros para visitar a nuestro abuelo paterno”, recordó su hermano Carlos.
    En la escuela, en cualquier reyerta, era el primero en aparecer. Su cuerpo llevaba la marca de la intolerancia y el sello de los gladiadores irresponsables. Por lo mismo, ese 9 de septiembre supusieron que lo habían detenido por el asunto de la discoteca o del guardia fiscal.
    Sus padres –doña Hercila y don Carlos-- y sus hermanos Angélica y Amilcar radicaban en Nueva York; Gloria en Chicago y  Carlos, Lío y Miriam, ya casada, en Guatemala. Carlos trabajaba en unos laboratorios de la empresa Kodak, enclavados en la zona ocho, y ahí recibió una llamada telefónica de la agencia de bienes y raíces donde le informaron sobre el arresto de su hermano.
    Don Carlos llevaba una semana en Guatemala y al enterarse de lo ocurrido, buscó a Miriam y Carlos, quien con ayuda de su amigo Fernandeli iniciaron la búsqueda de su hermano. Recorrieron varias estaciones de la policía judicial y la respuesta era la misma:
    “Aquí no se encuentra”.
    Desesperado, Carlos se comunicó telefónicamente con su medio hermano Oscar, motorista de la Policía Nacional, y le dijo que Lío se encontraba en manos de los militares. Desconocía la causa de su detención. Oscar le pidió que lo buscara en Centro del Segundo Cuerpo de Policía, en la zona uno, en pleno centro de Guatemala, por la cuarta calle y sexta avenida.
    “Dudo mucho que en estos momentos se lo hayan llevado a la antigua escuela politécnica, a los subterráneos, seguramente ahí lo tienen”, dijo.
    Sin embargo, existía la posibilidad de que lo hubiesen trasladado al cuartel general de la zona militar número uno, denominado Matamoros o Justo Rufino Barrios. “Seguramente está sujeto a un proceso castrense, bajo las normas de algún Tribunal del Fuero Especial, eso creo”, supuso Oscar.
    Carlos guardó silencio. Por el momento nada significaba en su vida la presencia de ese órgano judicial, construido in facto por los militares golpistas. En compañía de Fernandeli llegó al Centro del Segundo Cuerpo de Policía y en el acceso principal un agente de uniforme, armado, les marcó el alto.
    Carlos le dijo:
    “Míre, hoy en la mañana detuvieron a mi hermano y sólo quisiera saber sí aquí se encuentra”.
    “No lo creo”, respondió el policía.
    “Déjeme checar. Le doy cien quetzales por permitírmelo”, al decirlo ya tenía el billete en la mano.
    El policía lo recibió y se apartó de la puerta.
    “Baja al sótano, puede que ahí se encuentre”, sugirió asequible.
    Carlos descendió los escalones y llegó hasta al subterráneo donde medio respiraban los detenidos, cuatro o cinco, tirados en el piso. Aquel lugar lúgubre apestaba a humedad y orines. Tras un enrejado alcanzó a divisar a Lío. A un costado estaba un escritorio y de pie dialogaban cuatro policías.
    “Hermano”, susurró Carlos.
    Lío ubicó la voz y sus ojos se le humedecieron. Sangraba de la boca y nariz. Estaba irreconocible. Un culatazo en la cara impidió que Carlos prosiguiera su marcha.
    “¡Qué haces aquí, hijo de la gran puta!”, exclamó un militar. Carlos cayó de bruces.
    “Vine a buscar una persona porque me dieron permiso allá arriba”, balbuceó, con el labio partido y sangrante.
    “Nadie debe bajar aquí, patojo pisado”, ordenó el militar con los ojos enrojecidos.
    Carlos logró levantarse y recular. Aún así pudo centrar su mirada azarosa, cargada de impotencia, en la de Lío, quien se encontraba esposado y con las manos a la espalda.
    Durante el transcurrir de los años, Carlos nunca olvidaría esa imagen tan desvalida, atormentada y sangrante.
    De los otros seres que aparecían al lado de su hermano jamás lograría recuperar su rostro. Ni de los hermanos Marroquín, ni de Subuyuj Cuc o Razón Tepet y Marco Antonio González. Los últimos tres fueron acusados de “terroristas”, de pertenecer al Ejército Guerrillero de los Pobres.
    Para Carlos simplemente eran sombras incoloras, surreales, ajenas a esta vida: como los miles de guatemaltecos asesinados por el tirano, reclaman justicia divina y una sepultura tradicional, con nombre y apellido, y la bendición de sus familias. Sangre inocente chorreaba entre el enrejado y las pisadas de lince de Lío habían dejado de repetirse. Carlos ya no volvería a reñir con él, ni intentaría escapar a sus travesuras de patojo.